Esclavas del sexo. Informe especial de la BBC sobre la Trata de Personas. Parte 4 "La Explotación Sexual"
Aunque las formas y escenarios de explotación sexual en los países desarrollados son muchos y muy variados, los tres ámbitos de prostitución más habituales son el club, el piso y la calle. Sea cual sea el lugar, las mujeres suelen enfrentar actitudes similares por parte de sus proxenetas y controladores, siempre orientadas a evitar la huida y reforzar su situación de vulnerabilidad económica y emocional. Por un lado los explotadores les infunden miedo, mediante amenazas, agresiones y chantajes, y por el otro fomentan cualquier tipo de adicción, al alcohol o a las drogas, que ayude a perpetuar su situación de dependencia.Asimismo, los proxenetas alimentan la competitividad y la desconfianza entre las propias mujeres, para evitar que éstas lleguen a unirse y exigir mejorías en sus condiciones de trabajo o para denunciar.
Después de varios años bajo estas condiciones, en las que se violan constantemente sus derechos humanos, las víctimas de trata desarrollan graves problemas de salud física y mental.
Prostitución en el Club
Las mujeres víctimas de trata que son explotadas sexualmente en los clubs de prostitución están prácticamente secuestradas hasta que pagan su deuda.
Gastos diarios
Los clubs más grandes les ofrecen un alojamiento forzado, llamado "plaza" en España, por unos 50 euros diarios (unos US$74). Muchos de los burdeles generan beneficios ya sólo con el dinero de estos alquileres obligatorios. La vida de las mujeres transcurre dentro del club, donde las medidas de seguridad son enormes y los gerentes establecen toda una serie de normas y multas destinadas a controlar su comportamiento, a la vez que maximizan los beneficios económicos que obtienen de su prostitución.
Una regla muy común, por ejemplo, establece una sanción de alrededor de 50 euros cada vez que las mujeres pasan más de 20 minutos con un cliente.
De esta manera, además de agilizar su “producción”, los dueños de los clubes evitan que las víctimas de trata intimen con los clientes y puedan llegar a pedirles ayuda.
Rotación
Además, para satisfacer la constante demanda de chicas nuevas, los clubs ponen en práctica un plan de “rotación”: aproximadamente cada 21 días, idealmente coincidiendo con su menstruación, las mujeres son trasladadas a otros locales.
Estos traslados constantes contribuyen a la desorientación de las víctimas, que muchas veces no saben ni en qué ciudad están: dificultan su capacidad para entablar amistades y para obtener ayuda social o sanitaria.
Ingresos
Es la gerencia del burdel, y no la mujer, la que recibe el pago de los clientes. Los dueños de los clubes obtienen un porcentaje de hasta el 50% por cada "pase", o relación sexual. El controlador del local apunta el número de "pases" y después distribuye la recaudación de acuerdo a los porcentajes que imperan en cada negocio.
Cuando la mujer está endeudada, el dueño del burdel suele quedarse con la mayor parte o con todo el dinero que ésta produce, constituyéndose en administrador absoluto de sus ingresos, bajo el pretexto de descontar su "salario" directamente de la deuda que mantiene.
Además del alojamiento y de las multas, con frecuencia las mujeres deben pagar adicionalmente unos 9 euros por las sábanas y los preservativos que utilizan cada vez que están con un cliente.
Prostitución en la Calle
Todas las grandes ciudades tienen un zona pública de prostitución: un parque, un barrio, una calle... donde la explotación sexual se da las 24 horas del día. La prostitución de calle suele ser más barata. En ésta confluyen prostitutas habituales con mujeres que sólo ejercen la prostitución ocasionalmente para complementar los bajos salarios que reciben en otros empleos, con frecuencia en la economía informal. En la calle, las mujeres reciben alrededor de 30 euros por un servicio “completo”, que en un club suele costar el doble.
Ana, una prostituta española que desde hace diez años ejerce voluntariamente en la Casa de Campo de Madrid, un parque de las afueras de la capital española, habló con BBC Mundo sobre las condiciones en las que trabajan la mayoría de sus compañeras extranjeras. Escuche su testimonio.
Prostitución en apartamentos
En muchos casos, la prostitución se ejerce en viviendas que no están identificadas como burdeles. Se trata de espacios privados ubicados en áreas residenciales. En este caso, las mujeres prostituidas están todavía más aisladas de lo habitual. En términos generales hay dos tipos de apartamentos de prostitución: en unos, las mujeres ejercen por su propia cuenta, generalmente después de haber saldado la deuda contraída con sus proxenetas. En el otro tipo, "las viviendas organizadas”, las condiciones de vida y trabajo son similares a las de los clubs de prostitución, con encargados que controlan la actividad de las mujeres.
La mami
En estos últimos es habitual la figura de la “mami”: normalmente son ex prostitutas de confianza para los proxenetas que dejan de ejercer y se convierten en “controladoras” de las otras mujeres.
Al igual que en los clubs, los gerentes mantienen un código de comportamiento regido por multas y sanciones, y siguen un sistema básico de rotación para satisfacer la demanda de “productos” diferentes para el cliente habitual.
Las mujeres que ejercen la prostitución en estas viviendas deben tener una disponibilidad absoluta, las 24 horas al día. No hacen turnos, como las de la calle, ni siguen horas de apertura, como las de los clubs.
Anuncios en prensa
Muchos proxenetas consideran la explotación sexual en estos lugares como una actividad menos arriesgada, dada su discrecionalidad, que atrae a la clientela a la vez que dificulta la probabilidad de una redada policial. Por eso las viviendas-prostíbulo han proliferado tanto en la gran mayoría de las ciudades españolas durante los últimos años. Para darse a conocer, hacen inversiones considerables en anuncios de prensa local.
En muchos casos, detrás de estos locales hay una organización que controla el flujo de mujeres y su producción.
Reventa de mujeres
El verdadero negocio de la trata internacional de mujeres para la explotación sexual radica en la reventa. Ésta es una práctica habitual entre las redes rumanas, según explica el Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía Francisco Morenas Fernández en la revista Ciencia Policial.
Cuando la víctima rumana ya ha saldado su deuda, "la red "propietaria" de la mujer la vende a otra red, por lo que la víctima deberá volver a pagar a sus nuevos propietarios la cantidad que ellos pagaron", dice el inspector. “Ese nuevo propietario podrá venderlas a su vez a un tercero o a un cuarto, y así las deudas originales se dilatan hasta perder toda referencia lógica”, corrobora Antonio Salas, periodista y autor de El año que trafiqué con mujeres.
En su libro, Salas menciona el caso de una chica rumana que “valía” alrededor de 500 euros en su país de origen, pero se “revalorizó” hasta alcanzar los 8.000 en España.
A las pocas semanas de iniciada la explotación sexual, la mayoría de las víctimas de trata ya ha generado dinero suficiente como para poder abonar el costo de su viaje o comprar su propia libertad. Pero su esclavitud continúa durante meses e incluso años.
Ana, una española que ejerce voluntariamente la prostitución en la Casa de Campo de Madrid, le dijo a BBC Mundo que había sido testigo de la venta de mujeres. Escuche el testimonio de Ana.
Fuente: BBC Mundo














































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